Conozca las consecuencias físicas y mentales del enojo

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Uno de los sentimientos más incómodos y que genera un mal ambiente en donde quiera que salga a relucir, es el enojo. Aunque no es fácil de controlar, ya que somos seres que reaccionamos ante los estímulos, sí es posible moderar esa manera agresiva que como animales sacamos a flote ante una situación de peligro.

Autocontrol

Y es que más allá del daño que con palabras o con acciones se pueda causar a otro en un momento de intensa ira, también nuestro organismo puede verse afectado completamente y hasta encontrar la muerte si no se tiene autocontrol. Cuando el enojo aparece de inmediato el organismo pasa de un estado de calma y reflexión al de alerta por supervivencia, el problema es que no estamos en la jungla en donde actuamos para evitar que un depredador nos ataque, sino que estamos ante otro ser racional como nosotros con el que podemos establecer un consenso y evitar las ofensas. A continuación te enumeramos solo algunas de las consecuencias físicas del enojo.

Presión sanguínea

Tan solo observe lo que pasa en su cuerpo la próxima vez que lo hagan enojar, la presión sanguínea subirá como cuándo se exige en el deporte y está llegando al límite, esto hace que su corazón bombee más sangre de lo normal para que pueda llegar a todo su organismo.

Colesterol malo

Esta activación repentina libera grasa que va directo a la sangre así como hace crecer el torrente sanguíneo, lo cual aumenta el tamaño de las arterias. Al final del episodio la reacción química de su enojo hará que esa grasa liberada se convierta en colesterol malo.

Cólera

El sistema inmunológico también se pondrá a la defensiva frente a un posible ataque de un virus o bacteria, ese será el mensaje que recibirá en su momento de cólera.

Gasto de energía

Toda esta actividad supone un gran gasto de energía que si no se está preparado causará un agotamiento después del momento, por lo que la sensación será como la de haber acabado de correr la media maratón.

Contenerla también es perjudicial

Pero si explotar ante una situación adversa trae las consecuencias físicas descritas, el contenerlas también es perjudicial para la salud física y mental. Contener la ira puede desencadenar en una depresión y el organismo la puede somatizar  a través de ulceras, dolores de cabeza o migrañas. Y si estos episodios son recurrentes pueden generar arritmias cardiacas, pre infartos, infartos e incluso la muerte.

Debilitamiento del sistema inmune

Sin contar con el debilitamiento del sistema inmune por lo que los resfriados o cualquier tipo de infección encontrará un excelente huésped en una persona iracunda.

Cómo evitarlo

Ante este negativo panorama es mejor que la próxima vez que sienta que va a explotar respire profundo y piense que la vida no debe ser desperdiciada ni un minuto en cóleras, recuerde, que para todo hay solución y que la perfección no existe. Más bien esa energía que gasta en las rabietas destínelas a cualquier actividad lúdica o deportiva que lo llene y si cree que la ira le gana la partida, practique alguna actividad de relajación o meditación esto acallara su mente ante los pensamientos catastróficos.

Imagen cortesía de: http://static.mejorconsalud.com/


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