Hábitos negativos que destruyen tu amor propio

Existen muchos factores y hábitos que pueden perjudicar gravemente tu autoestima y tu capacidad de valorar lo que haces y apreciar lo que eres. El problema es que las personas con poco amor propio o una autoestima muy baja, están más expuestas a los abusos porque no saben cómo defenderse y probablemente no creen que tengan el derecho a hacerlo.

Hábitos negativos que destruyen tu amor propio

La falta de amor propio puede repercutir en el desempeño de sus labores cotidianas, además, son personas que se distraen fácilmente y le temen o rechazan el triunfo por no creerse merecedoras de este.

Problemas desde la crianza

La falta de amor propio se manifiesta desde la crianza como maltrato, descalificación, crítica excesiva,  distancia emocional y física e indiferencia. De manera que no hay reconocimiento positivo del niño y además, los padres que poseen una idea negativa de sí mismos, transmiten la misma conducta a sus hijos.

Hábitos adquiridos

En la vida adulta, se siguen cultivando estos hábitos adquiridos que destruyen cada vez más el amor propio. Muchos de estos malos hábitos funcionan como escudos emocionales o distractores que buscan reafirmar la idea personal de lo poco que valen. Obviamente ninguno de estos hábitos es positivo, ni te ayudan en tu desarrollo individual, profesional o social; es por ello que a continuación te advertimos cuáles son algunos de ellos, para que estés al corriente y los evites por completo.

Descalificarte

Muchas veces nos rodeamos de personas que nos descalifican por celos o envidia, pero cuando eres tú quien habla mal de sí mismo, el caso es peor. De cierta forma te sientes aferrado a los mensajes que alguna vez te descalificaron y ahora los usas con el objetivo de no olvidar que no tienes derecho de considerarte de otra forma.

El criticarte a ti mismo, sin ánimos de mejorar, sólo por el simple hecho de descalificarte no es señal de humildad, y mucho menos de reconocer de tus errores. Este hábito le hace mucho daño a tu autoestima y debes dejar de hacerlo ahora mismo.

Victimizarte

Es habitual que ante las dificultades de la vida, tu respuesta natural sea la de sentir lástima por ti mismo. Esto ocurre porque aún no te has dado cuenta de que posees suficientes recursos para gestionar las situaciones adversas.

Al victimizarte te percibes como un bebé indefenso e impotente que sólo puede encogerse de hombros ante las situaciones negativas, porque no sabe hacer nada al respecto. Pero recuerda que no eres la única persona que sufre en el mundo y que tienes toda la capacidad necesaria para continuar en el camino para lograr tus objetivos.

Dar crédito sólo a lo que otros dicen

Es común que a veces consideremos a algunas personas “genios” y mucho más inteligentes que nosotros mismos, pero no estamos tratando de compararnos con Stephen Hawking o Albert Einstein.

Por supuesto, hay personas con más conocimientos de un tema que otras, sin embargo el problema surge cuando pensamos que los demás “saben más”, “son más importantes” y “entienden mejor” que nosotros y por ende pueden pasar por encima de nuestros derechos, necesidades y deseos.

Esto ocurre porque realmente no te has detenido a evaluar si lo que hacen o dicen es correcto o no; simplemente lo das por hecho, porque son “mejores que tú”. Pero si te detuvieras un momento a pensar, descubrías que no es así; todos cometemos errores y todos somos importantes.

Exigirte más de la cuenta

El último hábito y quizás el más confuso es el hecho de exigirte más de la cuenta. Este hábito puede resultar algo difícil de determinar ya que muchas veces lo confundimos con el perfeccionismo y la superación personal.

Una cosa es dar lo mejor de sí mismo para hacer un buen trabajo y otra muy distinta es esforzarse hasta el cansancio, tratando de alcanzar un “modelo ideal”, para al final quedar insatisfecho. El hecho de no proponerte objetivos modestos, sino empeñarte en querer alcanzar más y creer que lo que has conseguido hasta ahora no es importante, definitivamente te hace mucho daño.

No tengas miedo de felicitarte por cada pasito que des. Recuerda que las grandes edificaciones del mundo fueron construidas con pequeños bloques.


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