Los Hábitos Que Aniquilan La Resilencia (Parte II)

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En el posteo anterior  comenzamos a tratar el tema de los hábitos que aniquilan la resilencia. Te contamos como alguno de nuestros hábitos, como el resistirnos a los cambios, el poner la culpa de lo que nos pasa en los demás o el tomar a los problemas como un obstáculo imposible de vencer, aniquilan nuestra resilencia.

En este posteo seguiremos tratando este interesante tema.

Hábitos que aniquila la resilencia

No tener objetivos claros

El no saber que buscar, ni hacia dónde ir, ni qué camino tomar. O el tener una meta confusa que no le da sentido a nuestra vida, hace que nuestra resilencia decaiga y finalmente desaparezca.

Son muchas las personas que por haber fracasado temen fijarse nuevos objetivos, por lo que viven una vida plana, sin horizontes, y por supuesto sin ningún incentivo. A esas personas les da lo mismo que decidan por ellos, porque ya perdieron su norte, sus ganas. Y es por eso que su resilencia, que es la capacidad de sobreponerse a ciertos hechos traumáticos no se hace presente.

En esos casos es cuando la terapia puede ayudarnos, encausar nuestra vida y volver a colocarnos donde realmente debemos estar. Es importante tener una muy buena guía, que nos ayude a desvelar que es lo que queremos y cuál es el camino que debemos tomar para conseguirlo.

Tener una imagen negativa de nosotros mismos

El atraer pensamientos negativos, y el creer que nosotros no somos capaces. El enfrentar la vida con miedo a no poder, es uno de los hábitos que aniquilan la resilencia. Necesitamos de nuestra confianza para enfrentar las adversidades.

Esto implica que debemos ser positivos, y poner todo de nuestra parte para lograrlo. Un conocimiento profundo de cuales son nuestros puntos fuertes, y nuestras debilidades, nos ayudarán a lograr enfrentar las adversidades y salir victoriosos de esta empresa.

Debes trabajar en tu autoconfianza, no inflarla con aire caliente en forma artificial, esta debe ser real y verdadera. Eso permitirá poner a prueba tus capacidades, y desarrollarte como persona.

El plantearte nuevos retos, y el descubrir hasta dónde eres capaz de llegar hará que no sólo tu resilencia aflore, sino que también se haga mucho más fuerte.

Alejar a quien quiere ayudarte

Este es otro de los hábitos que aniquilan la resilencia, el querer sacar de nuestro lado a personas que quieren ayudarnos no es algo positivo. Esto es algo que nos debilita y aniquila a nosotros mismos como personas.

Una red de contención, el tener apoyo de otras personas, el estrechar vínculos con los demás te hará una persona mucho más fuerte. El tener contacto con los demás no sólo te hace fuerte, sino que además te enriquece, tú aprendes de ellos y ellos aprenden de ti, tu das contención y ellos te contienen.


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