Plan para vencer la fobia social desde cero

Aunque algunas fobias no son un impedimento para llevar una vida normal, desafortunadamente no es el caso de la ansiedad social. En muchos casos las personas afectadas se ven incapaces de ir a la universidad, acudir a su puesto de trabajo o simplemente responder a la pregunta que un desconocido les hace por la calle.

Es por ello que los psicólogos insisten en lo importante que es detectar cuanto antes este tipo de dificultades, sin confundirlas con una simple timidez. Desde el momento en que el trastorno pasa a imposibilitar el desarrollo de un día a día que entra dentro de la completa normalidad, se requiere ayuda de un profesional.

El mismo analiza cada caso en concreto y da las pautas necesarias para vencer el problema en cuestión. En lo referente a la fobia social, si bien es cierto que el plan para superarla puede llegar a ser bastante diferente en función del paciente afectado, el que detallaremos a continuación ha demostrado ser muy efectivo en numerosos casos.

fobia social

Los primeros pasos

Antes de atreverse con los estímulos sociales en persona, conviene empezar por las alternativas a distancia. Aprovechando las numerosas posibilidades que ofrece Internet, una de las más recomendables son los chats. Sí, las redes sociales han dado pie a que estos queden relegados a un segundo plano, pero para recibir estímulos sociales inmediatos no hay nada mejor.

Cuando ya no te dé vergüenza iniciar conversaciones con los usuarios que se encuentran presentes en la sala virtual, llega el momento de pasar a la acción enfrentándote a tus miedos en la ‘vida real’.

Hay un ejercicio que suelen recomendar todos los psicólogos y, aunque parece una nimiedad, funciona realmente bien. Básicamente consiste en preguntarle la hora al primer desconocido que veas.

Ciertas fobias sociales impiden sobre todo entablar comunicación con un tipo de persona en concreto. Por ejemplo, si es un alumno que sufre bullying, probablemente tenga dificultades para hablar con otros jóvenes de su misma edad. Teniendo la obligación de preguntarle la hora a quien sea, esa barrera será superada de forma paulatina.

Tras una semana realizando esta acción llega el momento de recurrir al transporte público. Los afectados por la fobia social tienden a evitar las muchedumbres, sentándose en el vagón de tren o en la zona del autobús con menos presencia de gente. En este caso la terapia pasa por hacer justo lo contrario.

Superando barreras en el instituto, la universidad y el trabajo

Después de haber llevado a cabo los anteriores pasos, llega el momento de hacer frente a los entornos estudiantiles y laborales a los que tanto temen los afectados por la ansiedad social.

En el instituto hay que tratar de obligarse a preguntarle al profesor cualquier duda que se pueda tener, así como pedir ayuda a los compañeros y, por supuesto, prestarla en caso de que sea solicitada.

Si en la universidad alguien te propone salir después de las clases, lo cual es bastante habitual entre los alumnos que ya han superado la adolescencia y se acercan a la edad adulta, es conveniente que aceptes, siempre y cuando el plan sea de tu agrado. Tras la primera negación llegan todas las sucesivas, así que confirma tu asistencia para no caer en esa espiral negativa.

Exactamente lo mismo debes hacer si te sucede algo similar en el trabajo. Pero, ¿por qué una persona con fobia social debe realizar estas acciones que para ella son tan difíciles?

Básicamente porque es la única manera de superar este tipo de ansiedad: la exposición a los temores que anulan al susodicho. Tras ver que no sucede nada por el simple hecho de hablar delante de los demás en la clase o quedar con compañeros para tomar algo, la mente pasa a normalizarlo sin que la fobia te impida llevar una vida normal.

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