Autoestima: requisito esencial para una vida feliz

La autoestima influye considerablemente en la vida de las personas, en el día a día, hasta el punto de llegar a ser el pilar fundamental del desarrollo personal.

Según la valoración y percepción que una persona tenga de sí misma, ésta puede aumentar o disminuir, e incluso ese grado de autoestima está relacionada también con las experiencias vividas, situaciones familiares y emocionales que de alguna forma intervienen en la seguridad y confianza del individuo.

Para mantener una autoestima alta, puede empezarse por ser valiente ante las adversidades, buscarle lo positivo a lo negativo, creer en sí mismo y en las propias capacidades.

Autoestima

Tipos de autoestima

Los problemas de autoestima pueden afectar el ámbito familiar, laboral y hasta el sentimental. No siempre se tiene un nivel de autoestima alto, en ocasiones puede haber altibajos, lo importante es diferenciar en qué grado se encuentra para poder reconocer dónde está el fallo, y así ser capaz de mejorar autoestima o buscar ayuda en caso de necesitarla. Se suelen establecer niveles, que se describen a continuación:

  • Autoestima alta. Es el nivel ideal de estado de una persona, se le conoce también como autoestima positiva. Las personas cuando se encuentra en este nivel, se caracterizan principalmente por confiar en sus capacidades, por la rapidez de resolución a problemas que se presenten, asumir riesgos, alcanzar con entusiasmo los retos trazados y tomar decisiones con determinación.
  • Autoestima media. Este tipo puede fluctuar entre la alta y la baja. En ocasiones la persona puede sentirse confiada y segura, pero esta actitud puede cambiar, sobre todo por influencias externas. Es la más común de encontrar entre los individuos, aunque no es la más recomendable porque tiende a caer en la baja autoestima con mayor rapidez.
  • Autoestima baja. Es uno de los niveles que debe evitarse a toda costa, ya que puede generar consecuencias muy desagradables, como impedir sentirse feliz o por lo menos tener momentos felices. Las características principales son la inseguridad, desconfianza, insatisfacción, incapacidad y sensación de fracaso. Esto puede ser como consecuencia de creencias, de no valorarse como persona, o de opiniones externas, entre otras razones.

¿Cómo mejorar la autoestima?

Aunque es difícil mantener una autoestima alta, y que la mayoría de las personas suelen tener de media a baja autoestima, puede ser mejorada o modificada, por lo cual es conveniente realizar cambios en ésta, para poder tener una mejor calidad de vida.

Observar y reconocer las habilidades que se tienen, para así concentrarse en ellas y poder lograr objetivos de los cuales sentirse orgullosos, así como confiar en sí mismo, en sus capacidades y expresar opiniones sin importar el qué dirán, o si es aprobado o no por los demás, es una de las maneras de empezar los cambios.

Existen casos en los que la autoestima está en una fase que impide a la persona salir de ella por sí sola, está tan deteriorada, que necesita la ayuda de especialistas como los que se encuentran en Psicología Centro Vélez Málaga que proporcionan las herramientas necesarias y orientan para aceptarse con sus habilidades y destrezas, y en consecuencia poder vivir una vida sana y sin bloqueos mentales.

Otra de las formas de mejorar la autoestima, es rodearse de personas positivas que aporten energía, alegría y consigan mantener un ambiente agradable y ameno, así como también fijar proyectos y metas, definiendo los pasos a seguir para lograrlos y anotar los progresos hasta conseguir el objetivo.

Problemas derivados de la baja autoestima

Algunos de los problemas más comunes y que trae consecuencias negativas en el desarrollo social y psicológico de las personas son los siguientes:

  • Inconvenientes para comunicarse y expresar sus sentimientos a los demás. Se sienten cohibidos para relacionarse, opinar y manifestar lo que piensan por temor a ser rechazados.
  • Tendencia a la depresión. El no autoaceptarse y no reconocer sus defectos y cualidades, es lo que lleva a la tristeza y en consecuencia a la depresión. Todo esto se deriva del miedo a no ser aceptados ante la sociedad.
  • Dificultad en el aprendizaje. El miedo al fracaso es uno de los motivos por el cual las personas, inclusive niños, pueden llegar a aislarse y provocar impedimentos al educarse.
  • Impedimento para alcanzar objetivos. La desconfianza y el temor al fracaso hace que no se alcancen metas trazadas y disminuyan los deseos de lograr sueños.

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