5 Formas de HACERLE FRENTE al MIEDO AL FRACASO

A medida que vamos creciendo, nos damos cuenta de que el éxito en la vida se trata sobre todo de las cosas que podamos hacer de forma más efectiva que los demás. Es allí donde estamos hablando de un comportamiento competitivo que se puede explicar desde la misma evolución del ser humano hace ya miles de años, y uno de los componentes esenciales en toda clase de disputa es el fracaso.

Siempre existirá alguien a quien le correspondan los resultados adversos de una u otra situación, y para muchos perder se hace completamente insoportable, entonces…

¿Cómo hacerle frente al miedo al fracaso?

Superar el MIEDO al FRACASOLo esencial: Antes de seguir con los consejos debemos aclarar que la mejor medida para no temerle a perder es aceptar que somos humanos, y es que si bien esta condición nos condena, de igual forma nos salva, pues si comprendemos que no estamos exentos de errores, de golpes y del mismo sufrimiento, empezaremos a sobrellevar lo negativo como parte del proceso.

No más fracaso

Nuestro propio lenguaje puede estar tergiversado y ser una de las fallas más importantes en el proceso. A partir de ahora en vez de fracaso lo llamaremos experiencia, vivencia, o simplemente: oportunidad para hacerlo mejor. Muchos piensan que este tipo de llamados de atención no sirve, pues cambiar la connotación de un término, no hará que dejemos de perder, y en parte hay razón, pero lo valioso de esto es que dejemos de ver esa experiencia como algo negativo y mejor potenciemos eso que no hicimos tan bien, para en otra ocasión, acercarnos a la perfección.

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No hay perfección en las cosas que hacemos

Quizás la haya en los atardeceres o en los amaneceres o en el trinar de los pájaros, pero si por algo nos caracterizamos los humanos es por no ser perfectos. Estudios demuestran que las personas que suelen equivocarse, aceptarlo e intentarlo de nuevo, parecen más fiables, espetan más confianza y hasta respeto, ¿Por qué?, porque son la prueba irrefutable de que son simplemente humanas, como cada uno de nosotros. En cambio aquellas a las que se les dificulta aceptar una falencia, se ven más lejanas, como si no fuesen de este mundo.

Equivocarse es inherente a nosotros, no porque no seamos lo suficientemente inteligentes o porque no contemos con una hormona u otra, es porque nos componemos de lo que aprendemos, y para aprender hay que caer.

Otras alternativas

Si no estás confiado en tu trabajo, en lo que tanto esfuerzo te ha costado, pues investiga que otras alternativas existen. ¿Qué?: supongamos que eres un fotógrafo que comienza en el mundo del arte y has estado trabajando en una galería sensacional con imágenes de pueblos escandinavos y con estas piensas participar en un concurso de renombre en la Unión Europea. Sabes que tu trabajo es excelente, pero no si puede superar a aquellos que llevan años y años laborando en otras temáticas. Lo mejor que puedes hacer es primero, tener fe en lo que has hecho, enviarlo a dicho concurso, pero no quedarte solo con ello, sino también mandarlo a otro concurso.

No es que en verdad pienses que vas a perder, solo es tener una segunda opción, una alternativa diferente siempre, con el fin de que si las cosas no se dan de un lado, puedan darse del otro.

Deja de angustiarte en nombre de los demás

El temor al fracaso suele ir muy emparentado con el temor al rechazo de los demás tras haber fracasado. Quizás muchos tienen las esperanzas puestas en ti, y tú lo único que no deseas es defraudarlos. A partir de ahora plantéales la posibilidad de no triunfar siempre, acepta que alguien puede tener algo más asertivo para el momento y diles que hay un 50% de probabilidades de que pierdas, pero también hay un 50% de posibilidades de que ganes.

Como decimos popularmente, se trata de ver el vaso medio lleno y no medio vacío. Aprovecha también, cuando no ganes, de alejarte de las personas que te juzgaron por no haber triunfado. Esas personas son dañinas y no van a aportarte nada. Cíñete a aquellos que te apoyaron aun cuando las cosas no iban bien.

No desaproveches una sola oportunidad

Desde este momento, comienza a evaluar las cosas que quizás te llevaron a perder. Revisa muy bien el o los puntos que te hicieron fallar, y conviértelos en oportunidades para próximas veces, pues si te tumbas en la cama llorando por lo que se escapó de tus manos y no revisas tus errores, créenos que has fracasado de verdad.

La vida es una constante carrera, pero no siempre gana el que llega primero, sino el que siendo más astuto elige el camino más asertivo.

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