Cyber Monday: cómo las ofertas mejoraron mi vida

Gracias a Cyber Monday, una iniciativa de la Cámara Argentina del Comercio Electrónico que por tres días consecutivos te acerca ofertas increíbles, pude cambiar mi vida. O al menos, gracias al Cyber Monday pude equipar mi departamento y tomarme el último verano unas hermosas vacaciones.

Todo comenzó cuando mi novio y yo decidimos mudarnos juntos. Me encantaría poder contar alguna anécdota romántica con velas, pétalos de rosas y una propuesta emotiva, pero la realidad es que, si bien entre nosotros siempre hubo y hay mucho amor, la razón principal fue económica.

Una noche, en mi casa, habíamos terminado de cenar y Emanuel, mi pareja, después de juntar los platos, se dirigió hasta mi placar a buscar una muda de ropa y entrar a bañarse. Mientras, yo organizaba las cuentas que tendría que pagar ese mes y me mordía los labios al ver que gran parte de mi sueldo se iría en gastos fijos.

Emanuel y yo, por suerte, ambos, tenemos trabajos estables: él es jefe de cocina en un restaurante de comida italiana y yo soy fotógrafa para una agencia de noticias y además hago trabajos freelance.

Sin embargo, al vivir solos y encarar todos los gastos por cuenta propia – alquiler, luz, gas, Internet, cable, agua y expensas- los dos quedábamos ajustados antes de llegar a fin de mes y nos costaba horrores darnos algún gusto como una escapada de fin de semana.

Cuando escuché que el ruido de la ducha se detuvo, caí en la cuenta de que las últimas cinco noches, Emanuel había dormido en mi casa. Miré mi biblioteca y vi que había libros y películas suyas y hasta una foto con su familia. Sobre una de las sillas, colgaba su jean y una de sus remeras preferidas.

Ya se nos había ocurrido irnos a vivir juntos, pero siempre, por un motivo u otro, lo terminábamos postergando. Emanuel y yo hacía tres años que estábamos de novios.

Cyber Monday una luz en la oscuridad de la mudanza

 

Cyber Monday: una luz en la oscuridad de la mudanza

Se lo propuse sin vueltas. Le dije: “Vos ganás esto y yo esto otro. Si viviéramos juntos ahorraríamos todo esto”. Estuvo de acuerdo, nos abrazamos y encaramos la mudanza.

Decidimos empezar de cero en un lugar nuevo, que fuera de los dos. Encontramos un departamento de dos ambientes con balcón cerca de donde yo vivía, en Capital Federal. Él rescindió su contrato e hicimos un inventario de nuestros muebles y artefactos. Vendimos cosas que no necesitábamos -¿quién quiere dos heladeras? – y otras tantas las regalamos a nuestros amigos.

Cuando, al par de meses, terminamos todo el proceso, estábamos agotados, felices y pobres. Muy pobres. Entre los gastos de mudanza y la rescisión del contrato habíamos agotados todos nuestros ahorros: chau vacaciones. Aunque lo que más nos preocupaba era que no teníamos lavarropas y, como las temperaturas eran cada vez más altas y ya estábamos resignados a pasar el verano en el cemento porteño, queríamos desesperadamente un aire acondicionado.

Ya estábamos pensando en organizar una boda para elaborar una lista de casamiento, cuando apareció por casa Julia, una amiga, una tarde a tomar mates y nos habló de Cyber Monday. Nos contó que ella y Juan, su novio, el año anterior habían conseguido una promoción a mitad de precio en despegar.com para un vuelo con hotel incluido a Río de Janeiro. Y que su hermana se había comprado “por dos mangos” un televisor plasma también en Cyber Monday.

Julia nos contó que Cyber Monday se había originado como una forma de apuntalar las ventas online –“pero hay todo tipo de empresas”, nos comentó- y que estaba inspirado en el Black Friday o Viernes Negro que se celebra en Estados Unidos un día después de Acción de Gracias y antes de las fiestas navideñas para inaugurar la temporada alta de compras.

“Aprovechen, chicos”, nos dijo. “Ya falta poco”.

La noche que cambió por completo nuestro verano

La noche que cambió por completo nuestro veranoEran las 23:57 del domingo 27 de noviembre de 2016. Emanuel y yo estábamos sentados frente a la pantalla de la computadora, entusiasmados. Cada cinco segundos apretábamos F5 y él, por las dudas, también tenía la página de Cyber Monday lista en su celular. Cada uno, con su tarjeta de crédito en mano, esperaba expectante que comenzara la iniciativa que reuniría un millón de ofertas auditadas por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Buenos Aires.

A las 00:00 comenzó el evento comercial más importante del año. Con adrenalina, empecé a buscar aires acondicionados y me embriagué de emoción cuando vi que justo estaban entre los “productos hot”. Clickeé y me maravillé al ver tantas marcas de primera categoría con descuentos de hasta el 60%. Nunca la compra de un electrodoméstico nos había sido tan accesible, porque además, la modalidad de pago era en cuotas sin intereses.

Al mismo tiempo, Emanuel comparaba precios de lavarropas. Estábamos tan emocionados… no podíamos creer que, después de toda una vida de ir al lavadero, por fin íbamos a poder lavar la ropa en nuestra propia casa.

Una vez que, súper satisfechos, terminamos con estas compras, nos dimos cuenta de que habíamos gastado mucho menos de lo que teníamos planeado. Entonces, Emanuel me propuso que “chusmeáramos” los paquetes de viaje. Tenían precios tan increíbles que ni lo dudamos: nos compramos en almundo.com un paquete de siete días y ocho noches para Santiago de Chile.

Este año, ya tenemos pensado repetir el ritual. No necesitamos tantos electrodomésticos como el año pasado – aunque nos vendría bien una cafetera- pero tenemos muchas ganas de irnos a descansar a las playas de Brasil. En realidad, lo que más nos interesa es buscar un destino que nos sirva de escenario ideal para nuestra luna de miel.

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