10 consejos para dejar de quejarse

«Tengo frío “, “tengo demasiado trabajo “, “estoy cansado “, “estoy harto “… Nos quejamos de todo y de nada, a veces sin darnos cuenta. ¿Quieres aprender a ver el vaso medio lleno, en lugar de verlo medio vacío como hasta ahora? En este artículo tenemos algunos consejos para que lo logres.

Toma conciencia de que te quejas

Para algunas personas, quejarse es una forma de vida, ni siquiera se dan cuenta de que lo están haciendo. Naturalmente, han desarrollado este mal hábito de quejarse de su jefe, su trabajo, sus horarios, su fatiga o el clima a las personas que los rodean.

El primer paso para dejar de quejarte es darte cuenta de cuántas veces te quejas al día. Puedes escribir esto en un cuaderno cada vez que te queje. Te aseguramos que los resultados pueden ser sorprendentes.

Comprende de dónde provienen estas quejas

El psicólogo Robin Kowalski ha definido las 5 principales razones por las que nos quejamos:

  1. Recibir atención: nos quejamos para llamar la atención de los demás
  2. Ocultar la responsabilidad: acusar a otra persona, una empresa, una institución o un concepto para justificar nuestra inacción o para justificarnos.
  3. Generar envidia: impulsados por el deseo de ser apreciados, nos quejamos de alguien para resaltar nuestras cualidades.
  4. Alimentar nuestro poder: aseguramos nuestro lugar como líderes encontrando aliados frente a un enemigo común.
  5. Justificar un mal desempeño: nos quejamos para explicar nuestro fracaso, encontramos circunstancias atenuantes.

Comprender las razones subyacentes de nuestras quejas es un paso esencial para dejar de quejarse. Cuando esta situación se agrava y nos dificulta nuestro día a día, lo conveniente es ir a un psicólogo o solicitar cita con un gabinete de psicología online que nos guíe y acompañe a superar las dificultades que tengamos en este proceso.

quejas

Esfuérzate por mantener una buena relación negativa / positiva

Para ello, siempre que tengas ganas de quejarte, trata de cubrir esa queja con cosas positivas. Por ejemplo, si te quejas de estar cansado, piensa y trata de expresar el lado positivo de esta fatiga: quizás sea porque tuviste una gran velada con amigos o porque te levantaste muy temprano para hacer un trabajo que te apasiona.

Rodéate de gente positiva

Es muy difícil dejar de quejarse y criticar todo cuando estás rodeado de personas negativas. Ordena tus relaciones y no pases tus días con personas que pasan su tiempo quejándose.

En cambio, rodéate de personas que tengan una actitud y energía positivas, y trata de meterte en su cabeza cuando tengas ganas de quejarte: ¿cómo habrían reaccionado en mi lugar? Los optimistas, como los pesimistas, son contagiosos.

Practica la gratitud

Esfuérzate por notar, y mejor aún, anotar todas las cosas por las que estás agradecido es un ejercicio rápido y fácil con resultados espectaculares.

Toma un cuaderno y escribe al menos 3 razones por las que debes estar agradecido todos los días: entrenas tu cerebro para enfocarse en lo positivo en lugar de lo negativo.

Actúa en lugar de criticar

¿Qué pasa si gastamos nuestra energía en hacer cosas en lugar de quejarnos de tener que hacerlas? En lugar de dejar que un problema drene tu energía y ocupe demasiado espacio en tu cabeza y quejarte una y otra vez, es mejor actuar y lidiar con él rápidamente.

Expresa tus pensamientos claramente y dirígete a la persona interesada

Si tienes la desafortunada tendencia a quejarte de alguien con un tercero, puede ser porque te sientes frustrado por no dirigirte a la persona en cuestión. Asegúrate de formular tus quejas a la persona adecuada: identifica tu necesidad real y exprésale sin quejarte.

Acepta que no siempre puedes tener el control

Para dejar de quejarte, debes admitir que no siempre puedes cambiar las cosas. Acepta que hay ciertas circunstancias, personas o eventos sobre los que no puedes tener control. Te permitirá dejar ir, aceptar las cosas como son y como vienen.

Cambia tu visión del fracaso

En lugar de quejarte del fracaso, es mejor cuestionarte a ti mismo. El fracaso es formativo y no es inevitable. Para aprender de tus errores, debes comprender qué salió mal para aprender de esos errores.

Vive el momento actual

Las personas que se quejan mucho tienden a centrarse en el pasado, pero no podemos cambiarlo. Aquí y ahora, hay soluciones para mejorar, hacer las cosas de otra manera, sentirse bien. No te quejes sin cesar de lo que te pasó, toma una actitud generosa hacia las cosas y celebra los eventos positivos que te están sucediendo ahora.

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