Como atravesar un duelo de la mejor manera

El Duelo es un proceso interno que se produce ante la pérdida de una relación afectiva, sea del tipo que sea, pudiendo ir desde la pérdida de un trabajo, un cambio de residencia, la ruptura de una relación de pareja hasta la muerte de un ser querido. Es imposible pasar por la vida sin sufrir ninguna pérdida. Tampoco podemos pasar por encima del dolor y pretender controlarlo y que no nos cambie. El duelo, si no se vive, mata la vida.

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Todos reaccionamos de forma diferente a la muerte y echamos mano de nuestros propios mecanismos para sobrellevar con el dolor que ésta conlleva. Las investigaciones indican que el paso del tiempo les permite a la mayoría de las personas recuperarse de la pérdida si pueda contar con apoyo de su entorno social y mantenga hábitos saludables. Aceptar la muerte de alguien cercano puede tomar desde meses hasta un año. No hay una duración “normal” de duelo. Usted tampoco debe anticipar que va a pasar por “fases de duelo” – investigaciones recientes han surgido que la mayoría de las personas no pasan por estas fases de forma progresiva.

Tanto la muerte como el tiempo, la distancia y las circunstancias se han llevado de nuestro lado a personas que creíamos imprescindibles o que como mínimo queríamos tener cerca, muy cerca. Y lo único que hemos aprendido sobre el duelo es eso: que hay que vivirlo.

Se pueden escribir cartas de despedida. Se puede llorar, llorar mucho. Se puede buscar el cariño de los seres queridos, abrazarse, besarse. Se pueden hacer tantas cosas y, sin embargo, la peor de todas es fingir que no ha pasado nada. Esto no pretende ser, desde luego, un llamamiento a paralizar nuestras vidas. Tampoco nos está permitido, de todas formas. Hay que trabajar, estudiar, cuidar. Otro gallo cantaría si viviéramos en una sociedad que respetara nuestros tiempos físicos y emocionales; probablemente, viviríamos mejor y seríamos también mejores compañeras de las personas que nos rodean.

Last updated on 10 junio, 2021 20:09

El duelo es diferente para todos. Puede incluir muchos síntomas emocionales y físicos, que incluyen:

Sentimientos: ira, ansiedad, reproche, confusión, negación, depresión, miedo, culpa, irritabilidad, soledad, insensibilidad, alivio, tristeza, conmoción o anhelo.
Pensamientos: confusión, dificultad para concentrarse, incredulidad, alucinaciones o preocupación por lo que se perdió.
Sensaciones físicas: mareos, taquicardia, fatiga, dolores de cabeza, hiperventilación, náuseas o malestar estomacal, falta de aliento, opresión o pesadez en la garganta o el pecho, o pérdida o aumento de peso.
Conductas: episodios de llanto, actividad excesiva, irritabilidad o agresión, pérdida de energía, pérdida de interés en actividades agradables, inquietud o problemas para dormir.

El duelo se vive, sí, pero mejor si es acompañados. De la mano de todas esas personas que nos recuerdan por qué merece la pena seguir adelante, por qué no estamos solos en el mundo ante esa ausencia tan dolorosa. Las tenemos a ellas.

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