¿No valgo nada?

El hecho de sentir que uno no vale nada trae aparejado una serie de sentimientos como el enojo, la bronca, la depresión. Las consecuencias de esto son el desgano, la desmotivación y el abandono de metas y proyectos.

Lo que necesita para seguir adelante es autoconfianza, no permanecer en el dolor y estar amargado sin encontrarle un sentido a la vida. Tenemos que llevarnos bien con nosotros mismos, sacar todos los pensamientos y sentimientos negativos de nuestra mente y corazón que lo único que logran es que nunca cumplamos con nuestros objetivos, debemos rodearnos de todo aquello que nos hace sentir bien.

Comenzar a traer sentimientos positivos pensando que usted vale mucho y también sirve de mucho, nunca se tire a menos. Usted es quien controla y maneja su vida, no permita que nadie lo haga en su lugar, ni se deje influenciar, solo acepte de los demás consejos y criticas constructivas, cada vez que alguien intente subestimarlo tenga siempre presente que usted vale y puede lograr las cosas por si mismo.

Recuerde que el éxito y la felicidad que tenga en su vida solamente van a depender de usted mismo y esto se consigue teniendo un cambio radical en su manera de pensar y sentir.

ACTUALIZO con un ESTUPENDO COMENTARIO:

En cierta ocasión un discípulo se acercó a su maestro y le dijo:

-Maestro, me siento tan poca cosa que no tengo ganas de hacer nada. A menudo me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro, sin mirarlo, le dijo:

-Cuánto lo siento, muchacho pero no puedo ayudarte, ya que debo resolver primero mí propio problema. Quizá después … -Y haciendo una pausa, agregó: -Si quisieras tú ayudarme a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te podría ayudar.

-Encantado maestro, -aceptó el joven a regañadientes, sintiendo que de nuevo era desvalorizado y sus necesidades postergadas.

-Bien, -continuó el maestro, y quitándose un anillo que llevaba en el dedo meñique de la mano izquierda se lo dio al muchacho diciéndole: -Toma el caballo que está ahí fuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma de dinero posible, y no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó al mercado, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes que lo miraban con algo de interés hasta que el joven decía lo que pedía por él. Cuando el muchacho mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le giraban la cara y tan sólo un anciano fue lo bastante amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era demasiado valiosa como para entregarla a cambio de un anillo. Con afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un recipiente de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.

Después de ofrecer la joya a todas las personas que se cruzaron con él en el mercado, que fueron más de cien, y abatido por su fracaso, montó en su caballo y regresó.

Cuánto hubiera deseado el joven tener una moneda de oro para entregársela al maestro y liberarlo de su preocupación, para poder recibir al fin su consejo y ayuda.

Entró en la habitación.

–Maestro, -dijo, -lo siento. No es posible conseguir lo que me pides . Quizás hubiera podido conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

-Eso que has dicho es muy importante, joven amigo, -contestó sonriente el maestro. -Debemos conocer primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar el caballo y ve a ver al joyero. ¿Quién mejor que él puede saberlo? Dile que desearías vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca: no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo al chico:

-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya mismo, no puedo darle más de cincuenta y ocho monedas de oro por su anillo.

-¿Cincuenta y ocho monedas? –exclamó el joven. –Sí, -replicó el joyero. -Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de setenta monedas, pero si la venta es urgente no puedo ofrecer más.

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

-Siéntate, le dijo el maestro después de escucharlo. -Tú eres como ese anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte un verdadero experto. ¿Por qué vas por la vida pretendiendo que cualquiera que se te acerca descubra tu verdadero valor? Y, diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo meñique de su mano izquierda.


15 comentarios en ¿No valgo nada?

  1. Y que hubiera ocurrido si en el mercado alguien le hubiera comprado el anillo por 1 moneda?
    El maestro hubiera perdido 69 monedas y no hubiera enseñado nada al aprendiz
    Después de todo no hay expertos e ignorantes en el mundo, sino un poco de todo

    • Creo a si el muchacho hubiera vendido el anillo xbuna moneda de oro el maestro le hubiera dado otra explicacion y es la de buena persona y tener siempre unos buenos valores el apesar de sentir q se le dejaba en segundo plano ofreció su ayuda dejando. Un lado sus sentimientos ..el muchacho aparte de torpe o ignorante tenía el mejor valor el de ser buena persona

  2. En mi caso me siento subvalorarada y subestimada por toda la gente por no tener cabello, siento que todo esta perdido para mi, no tengo ilusiones ni esperanzas, todas las puertas están cerradas para mi, no tengo amigos, ni a nadie…quisiera todo fuera diferente , pero nada, nada cambia…. admito q haber leído el articulo me abrió los ojos y me ha dejado pensando…

  3. No valgo mucho ahora,pero antes era dueña del mundo.ahora llevo un peso en los hombros que me mata.perdí lo bello que tenía y no soy ni el reflejo de lo que fui.
    Pq dejé que esto pasara?
    Necesito ayuda para entender pq me relacioné con alguien tan tóxico y después de 5 años. ,cuando no queda más que romper de mi,aún no logro dejarlo.

    • Si no queda mas que romper entoces no es tan malo por que estas lista para moldearte otra vez, y la buena noticia es que hay un alfarero que te puede volver a hacer solo llenate de el.

    • Vales mucho, olvida lo que te dijo quien te hizo sentir así. En mi caso, ahora mismo tengo baja autoestima, pero es por mi culpa, yo misma me decía antes que nadie que a nadie le interesaba mi vida, pero no es verdad, igual que no es verdad que no vales mucho… Bueno, es cierto,no vales mucho… Vales muchísimo. Sé que seguramente lo que yo te diga no te ayudará, pero si por un momento te he hecho sonreír, aún que sea por dentro, estaré feliz conmigo, por poder hacer un instante feliz a otra persona, a pesar de mi situación. Mucha suerte!

  4. y que pasa si la mirada optimista se ve destruida por años de intentos fallidos por creer en que la vida no siempre puede ser cruel, cuando a uno se le acaba esa ultima esperanza despues de seguir creyendo que tal vez ahora si las cosas mejoraran pero al fina solo empeoran, que tal si por simple estadistica deve de existir alguien que viva y muera en la ruina por un mundo empeñado es hacerte trizas, es tan facil decir que no pasa nada cuando uno se encuentra del otro lado del agujero, pero demonios que duro es estar por mucho tiempo aun adentro!!!

  5. En cierta ocasión un discípulo se acercó a su maestro y le dijo:

    -Maestro, me siento tan poca cosa que no tengo ganas de hacer nada. A menudo me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

    El maestro, sin mirarlo, le dijo:

    -Cuánto lo siento, muchacho pero no puedo ayudarte, ya que debo resolver primero mí propio problema. Quizá después … -Y haciendo una pausa, agregó: -Si quisieras tú ayudarme a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te podría ayudar.

    -Encantado maestro, -aceptó el joven a regañadientes, sintiendo que de nuevo era desvalorizado y sus necesidades postergadas.

    -Bien, -continuó el maestro, y quitándose un anillo que llevaba en el dedo meñique de la mano izquierda se lo dio al muchacho diciéndole: -Toma el caballo que está ahí fuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma de dinero posible, y no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

    El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó al mercado, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes que lo miraban con algo de interés hasta que el joven decía lo que pedía por él. Cuando el muchacho mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le giraban la cara y tan sólo un anciano fue lo bastante amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era demasiado valiosa como para entregarla a cambio de un anillo. Con afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un recipiente de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.

    Después de ofrecer la joya a todas las personas que se cruzaron con él en el mercado, que fueron más de cien, y abatido por su fracaso, montó en su caballo y regresó.

    Cuánto hubiera deseado el joven tener una moneda de oro para entregársela al maestro y liberarlo de su preocupación, para poder recibir al fin su consejo y ayuda.

    Entró en la habitación.

    –Maestro, -dijo, -lo siento. No es posible conseguir lo que me pides . Quizás hubiera podido conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

    -Eso que has dicho es muy importante, joven amigo, -contestó sonriente el maestro. -Debemos conocer primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar el caballo y ve a ver al joyero. ¿Quién mejor que él puede saberlo? Dile que desearías vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca: no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

    El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo al chico:

    -Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya mismo, no puedo darle más de cincuenta y ocho monedas de oro por su anillo.

    -¿Cincuenta y ocho monedas? –exclamó el joven. –Sí, -replicó el joyero. -Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de setenta monedas, pero si la venta es urgente no puedo ofrecer más.

    El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

    -Siéntate, le dijo el maestro después de escucharlo. -Tú eres como ese anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte un verdadero experto. ¿Por qué vas por la vida pretendiendo que cualquiera que se te acerca descubra tu verdadero valor? Y, diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo meñique de su mano izquierda.

  6. respecto a el texto creen que es facil si el mundo te muestra con hechos q no vales que todo lo haces mal q eres una mala persona q tienes casi todos los defectos q siempre te equivocas diganme como puedes llegar a perdonarte si el odio q te has infundido es mas grande q todo lo q tienes si al momento de decir hoy voy a cambiar te respondes "para que ya es tarde basura mejor muere en silencio" si las fuerzas y la voluntad que tienes o deberias tener no existen en verdad ay una salida aunque talvez a nadie le importa esto q escribi estoy solo y las demas personas tienen sus vidas y problemas tambien y los de ellos si importan a quien podria interesarle ayudar a un pobre loser en realidad las personas mueren por miles diariamente una mas que importancia tendria ninguna pero no tengo ni la voluntad para hacerlo solo debo dejarme llebar por la vida y q ella misma se encarge de matarme tal vez es lo unico q puedo hacer estoy atrapado en mi……..

  7. Es cierto que hemos perdidos visitas 🙁 y el problema ha sido ese, el cambio de dominio, que yo pensé que el anterior tambien funcionaría, pero nada. Es una pena, aunque el tener dominio .com también ayuda a tener nuevas visitas, aunque hemos perdidos antiguas seguro 🙁 bueno, muchisimas gracias, y habrá que seguir intentando ganar visitas 😀

  8. Hola, queria hacer una pregunta, porque cuando encuentro un articulo en google y le doy click me aparece como No se puede encontrar la pagina? No se si es problemas de tu hosting o de la conexion.

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