Moderse las uñas

Este es un hábito muy extendido entre la gran población, y es que en momentos de stress, nerviosismo no ha recurrido a esto, y es que es un problema que viene desde la infancia, debido a que los niños imitan lo que ven de sus mayores, que con el paso del tiempo se va convirtiendo en un acto reflejo casi imposible de controlar que termina convirtiéndose en una adicción.

Las consecuencias de esto no son solo estéticas, y es que son muchas las infecciones que se pueden coger, desde en las manos, hasta los labios o dientes. Y es que se dificulta la vida diaria, sobre todo a la hora de realizar alguna actividad que requiera tener algo de uñas. En cuanto a lo psicológico, suele causar en las personas una vergüenza fruto de que los demás le observen comiéndose las uñas.

A pesar de que es una manía difícil de quitar, se puede conseguir con voluntad sobre sí mismo y con ganas de conseguirlo, hay remedios caseros para ello, como el ponerse esmalte, el cual señalan que es el método más eficaz. Es mejor remediarlo a tiempo, por eso hay que ir procurando desde la infancia que el niño no llegue a morderse las uñas, pero siempre sin reprenderlo.

En el caso de los adultos, si se trata de una obsesión, es aconsejable acudir al psicólogo, que le aconsejará de lo que debe de hacer, para controlar el hábito, una vez dispuesto a dejarlo, son 8 los meses que tienen que pasar para controlarlo y poder recuperar las uñas en su estado normal, aunque habría que esperar un mes y medio más para asegurar el abandono definitivo.

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