Te he observado

Danzar a los compas de la brisa que camina de tu mano, en los pasillos de aquel patio.
Admirada y en silencio susurrando al viento amor, viento frágil e impotente ante tu voz, viajero y anhelante de tu andar.
Te he observado
Dividir las estaciones, con tu risa encantadora y tus labios carmesí. Verano con tu calidez, invierno con tu frio desprecio, en otoño y primavera rozagante damisela que pasea entre las hojas y las flores de colores alfombradas con pasto y Rocío del alba.
Te he observado
Detener en anchos mares, el reflejo cristalino como espejo, y tu belleza delicada asomada, siempre vanidosa, caprichosa y arrogante reflejada.
Te he observado
Enamorada de las flores de aquel hermoso jardín, mas opacando su hermosura te he observado presumir. Que de aquellos girasoles eres sol, que al paso del perfume de tu cuerpo, abren sus pétalos aspirando su fragancia, sublime aroma.
Te he observado
Que has dejado al cielo mismo enrojecer, como sonrojado por mirarlo, y triste en el ocaso, que a la luna abriendo paso, de envidia muere y al alba intenta renacer.
Y la luna primorosa tu belleza admirada te regala mil estrellas con tu nombre dibujado. Constelaciones y galaxias, y ese brillo sin igual que solo ella ofrece y te puede regalar.
Te he observado
Tan callada, tan sublime, tan hermosa, que si hubiese de tu forma alguna rosa, más preciada y venerada no habría otra cosa.
Te he observado
Inmóvil y en silencio, susurrando amor, y en aquella lejanía, aletargado espero que algún día me observases tu, mi dulce fantasía.

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