Madrastra

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El estar con una persona que ya ha tenido hijos no es una tarea fácil, ya que sobre todo al comienzo, la convivencia es difícil, y es que hay que aprender a convivir con una persona que tenia un núcleo familiar y que por una desestructuración, se ha visto modificado y ahora convive con otra persona, esto es tan difícil como para la persona que viene a vivir con ellos, como para los hijos, que deben de acostumbrarse a una presencia nueva, estos problemas se agravan si los niños están en la adolescencia, ya que de por sí es una edad problemática.

Estar a la defensiva, tener siempre algo que criticar o la poca tolerancia son algunos de los ingredientes que se manifiestan entre los hijos y la esposa del padre de ellos que siempre en primera instancia es juzgada y considerada la extraña o la usurpadora”, sostiene la psicóloga argentina Marisa Camino.

Desde un principio se debe de hablar con los hijos, y es que es lo mejor para dejar las cosas claras desde el principio, para que luego no haya problemas ni discusiones, de forma que la convivencia sea lo más tranquila posible, y es que hay que demostrarle a los hijos, que no se viene a ocupar ningún puesto, sino que solo es una más, por lo que hay que mostrarle afecto, para que ambos no vean un enemigo en la otra persona, de forma que así se eviten los pequeños roces del día a día, que vienen a desgastar la convivencia.

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