No hacer acusaciones antes de tener pruebas

Nuestra intuición puede estar mal, sólo porque pensamos en que él o ella nos están engañando, no significa que sea así. No saltes a las conclusiones, señalando con el dedo y comenzando a destruir la confianza hasta que haya hecho su tarea. Nada es más irritante, ni hace más daño que un cónyuge que está en constante cuestionando la fidelidad de su pareja.
A continuación se presentan algunos signos para buscar si sospecha que su cónyuge tiene una aventura:

* Un cambio drástico en su rutina diaria.
* De pronto se preocupa demasiado por su apariencia.
* Comienza a vestirse de forma diferente, en el caso de las mujeres tal vez usan ropa que no es apropiada para la edad.
* Vuelve del trabajo más tarde de lo habitual.
* Estás viendo números de teléfono extraños en la factura telefónica.
* Está realizando llamadas del teléfono móvil de manera secreta.
* Se ha retirado emocionalmente e íntimamente.
* Pasa mucho tiempo en el ordenador

Si has sido testigo de estos cambios en tu cónyuge, entonces es hora de tomar una mirada más de cerca y descubrir cuál es el catalizador del cambio. Yo no apoyo el espionaje, pero, a veces, es la única manera de llegar a la verdad. Por lo tanto, estar atentos a las facturas de teléfono. Puedes buscar las constantes llamadas a un número extraño. Comprueba los recibos de las tarjetas de crédito para ver si hay gastos excesivos en artículos que no son conscientes. Si las sospechas aumentan, entonces es hora de que hagas frente a tu pareja y le preguntes qué está pasando.

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1 comentario en No hacer acusaciones antes de tener pruebas

  1. Todo eso es cierto. En mi caso, él llegaba a casa tarde, salía mucho de juerga llegando borracho y de madrugada, se desvinculó emocionalmente de mí, empezó a maltratarme psicológicamente, hacía llamadas extrañas, en la factura telefónica había llamadas de horas a un mismo número a diario, me recriminaba cosas de las cuales muchas no residían en mí, me culpaba de cosas que hacía él o que sucedían al azar, me gritaba, me dejaba continuamente sola, desconfiaba de mi fidelidad, etc. Tenía varios affaires y estaba pensando en desecharme cuando encontrase a alguna que le satisficiera, pero no me dejaba ir por el momento por si tenía que seguirme usando. Me acabé yendo de la casa y él se quedó con las cosas de los dos y con varias mías, incluso cuando fui a por mis pertenencias, habiendo fijado el día anteriormente, me recibió con una rumana en la cama. Cuando ya lo había dejado, recibía llamadas silenciosas en las que cuando yo descolgaba nadie me respondía, pero era evidente que había comunicación y que alguien estaba al otro lado. Me perdió por imbécil.

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