Quitale importancia a tus Decisiones “críticas”

quitar importancia a la toma de decisiones

El ser humano se encuentra diariamente ante decisiones en las cuales debemos de excluir una opción que después puede resultar la idónea, ante este tipo de situaciones, las personas somos más o menos impulsivas:

  • las personas más impulsivas suelen encontrarse problemas “a posteriori”
  • y las menos impulsivas suelen sufrir de un estrés psicológico debido a la lucha constante por elegir la mejor opción.

Quizás el principal problema a la hora de elegir bien una decisión es que no podemos permitirnos fallar en nuestra decisión, ya que la reflexionamos y la maduramos durante mucho tiempo, y fallar puede llevar a un estado de decepción y frustración.

Además, muchas veces le damos una importancia exagerada a cosas que realmente no lo son, y hacemos autenticos dramas de situaciones resultantes que no son tan malas, y que lo que las hace malas precisamente es nuestro estado mental ante ellas, sea cual sea el resultado debemos de aceptarlo y seguir afrontandolo con normalidad y sobre todo positividad.

Hemos de ser conscientes de que no somos capaces de saber el futuro y por lo tanto nunca podremos elegir con seguridad la opción correcta en una decisión, además, en la mayoría de las ocasiones, el hecho de que nuestra elección sea correcta no depende exclusivamente de uno mismo, por lo tanto no podemos exigirnos acertar en una elección que ni siquiera depende de nosotros.

Quizás a la hora de afrontar una decisión tenemos que adoptar una postura alejada de los extremos descritos al principio de este artículo, es decir, ni debemos ser impulsivos, ni debemos machacarnos psicológicamente buscando la mejor solución. Debemos de buscar un equilibrio correcto entre la naturalidad resultante de nuestra intuición y nuestras vivencias, y la reflexión ordenada de los hechos que actuan como factores decisivos en una toma de decisiones.

¿Que nos puede ayudar a la hora de tomar una decisión?

  • Nuestra primera impresión, evidentemente no podemos elegir basándonos en una primera impresión, porque suelen ser engañosas, pero a veces ayudan mucho.
  • Los consejos de nuestros seres más cercanos. Confia en las personas que quieren “el bien” para tí y toma sus opiniones como parte del cocktel que te llevará a elegir una buena decisión.
  • Sacar nuestros propios “pros” y “contras” de cada opción. Es una forma de madurar nuestra decisión y de darle más o menos peso a cada una de las posibilidades.
  • Basarnos en la experiencia. Nuestra constante toma de elecciones nos hace más sabio de cara a la siguiente elección. Saber hacer el ejercicio mental de construir nuestros caminos valorando lo pasado es una buena forma de saber elegir bien.

Una correcta decisión puede llevarnos a la felicidad, pero una decisión incorrecta no debe llevarnos a la tristeza.

Enrique Jiménez

Gabinete Psicología Granada

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