Astenia primaveral

La astenia primaveral afecta a una de cada diez personas. Esta patología se desarrolla en primavera y se caracteriza por una debilidad tanto física como intelectual. Esta falta de energía vital afecta nuestra vida diaria en todos sus ambitos: hasta la realización de las tareas cotidianas se tornan un obstáculo insalvable.

La sintomatología que presenta la astenia primaveral es la siguiente: dificultad de concentración, fatiga intelectual, trastornos en la memoria, trastornos en el sueño, alteración del apetito, disminución del deseo sexual y falta de energía y motivación.

La astenia primaveral afecta más a las mujeres que a los hombres, y las edades de padecerla están entre los 20 y los 50 años. Las causas son diversas: estrés, ansiedad, depresión, pueden ser el detonante de la astenia primaveral.

Cómo tratar la astenia primaveral

No hay ningún “remedio mágico” para curar la astenia primaveral. En la mayor parte de los casos, remite a los pocos días. No obstante, las pautas para aliviarla se suelen prescribir en tres sentidos: alimentación, dormir bien y ejercicio.

Se ha de procurar llevar una vida saludable, con comidas regulares y ligeras y beber mucha agua. El ejercicio ligero y regular también favorece la curación. Por último, dormir bien, y durante las horas recomendadas (ocho), es la última prescripción para la astenia primaveral.

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