Identidad de género y ORIENTACIÓN SEXUAL, diferencias y similitudes

La sexualidad, entendida como la forma en la que uno se siente y actúa en relación al sexo, tiene distintos términos que a veces pueden prestar a confusiones. Se trata de términos y formas de diferenciación con un enlace fuerte, y por eso es importante tenerlos bien entendidos para poder generar empatía con las demás personas.

La orientación sexual, por ejemplo, está relacionada con el sexo o género de las personas por las cuales uno se siente sexualmente atraído. NO HAY UN TIPO INCORRECTO DE ORIENTACIÓN. Teniendo esto en cuenta, encontramos como orientaciones:

  • Homosexual, cuando sexualmente nos atraen personas del mismo sexo.
  • Heterosexual, cuando nos atraen personas del sexo opuesto.
  • Bisexual, sienten atracción por personas de ambos sexos.
  • Pansexual, cuando la atracción es independiente del género o sexo.
  • Asexual, no sienten atracción por ningún sexo en particular.

Cuando hablamos de preferencias sexuales, allí no hablamos de un género por el cual sentimos atracción, sino de las características específicas de las personas por las cuales se siente atracción. Por ejemplo: hombres altos, musculosos y de pelo castaño. De nuevo, NO HAY PREFERENCIAS SEXUALES INCORRECTAS.

¿Qué es la identidad de género?

A diferencia de la sexualidad, la identidad de género tiene que ver con la percepción que uno mismo tiene sobre su género. No tiene que ver con la realidad física, sino con la percepción interna. Sea hombre o mujer. Si tenemos una experiencia sexual o sentimientos hacia alguien del mismo sexo, no quiere decir que seamos homosexuales. Incluso, es habitual la experimentación de las personas con su propia sexualidad, puntualmente en la etapa de adolescencia y primera adultez, allí es cuando más espacio hay para la experimentación con menos barreras y tabues sobre sexualidad y género.

No es una enfermedad y no se puede convencer a nadie a dejar de tener una orientación sexual

Se desconoce la razón por la que algunas personas son homosexuales, bisexuales, heterosexuales o pansexuales. Lo cierto es que cada cultura y sociedad marca de maneras diferentes como trata a las personas de acuerdo a su orientación sexual. Afortunadamente, cada vez hay mayor apertura y respeto, aunque es una lucha que hay que dar en todos los ámbitos porque existen países que por una amplia vivencia religiosa todavía persiguen y rechazan a personas que no están dentro de la heteronormativa sexual.

Ha quedado demostrado que por la fuerza no se puede convencer a nadie para que deje de ser homosexual o se haga heterosexual. Esto se debe a que cada persona va experimentando su orientación sexual como puede. Lo importante es tolerar y poder aceptar al otro. Es normal en adolescentes sentirse angustiados porque su orientación quizás no es la misma que la de otros compañeros o compañeras, pero eso no quiere decir que haya algo incorrecto.

Al contrario, la formación de la propia identidad también tiene que ver con formar las bases que permitan a cada individuo establecer sin miedo al rechazo ni vergüenza sus propios gustos. Por eso, aprendamos a abrir los ojos, los oídos y el corazón para querer y acompañar a las personas más allá de su orientación o preferencia sexual. Nada de eso importa cuando estamos rodeándonos de buenas personas.

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