Base del conocimiento

Siguiendo hablando de como debemos de conocernos mejor para amar mejor, podemos decir otras muchas cosas que pueden afectar a la pareja, así como aquello que podemos mejorar para que la pareja funcione correctamente.

Tanto los afectos, las actitudes, las conductas, el sexo, el lenguaje, los gestos y todas las formas de relacionarnos con nuestra pareja, configuran un mundo lleno de cualidades únicas y que, lejos de estar escritas en el código genético, corresponden a lo que hemos ido aprendiendo día a día, desde nuestra infancia temprana hasta la actualidad. Los mecanismos de defensa que se desplieguen, las pautas de comportamiento, la forma de entregarnos al otro o la tolerancia a la frustración provienen de lo que se nos ha enseñado desde pequeños, de lo que hemos visto en nuestros padres, profesores, amigos, de lo que hemos vivido en las múltiples áreas de nuestras vidas.

Comprender un poco más de estos aspectos resulta vital a la hora de enfrentarnos a una relación de pareja y emprender esta aventura con éxito. Tal como no existe un manual o código definitivo que nos permita llevar de forma perfecta una relación afectiva, el secreto de la felicidad tampoco está escrito, ni siquiera en nuestros genes; conocernos mejor y aprender día a día de nosotros mismos parece ser una linda fórmula que, si no nos hace felices, al menos nos acerca un poquito más a la felicidad que a veces parece esquiva.

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