SOLEDAD ELEGIDA, beneficios de estar solo

En muchos casos, la soledad tiende a asociarse con apreciaciones negativas. Sin embargo, cuando la soledad es una opción elegida por las personas, puede traer importante beneficios a la salud emocional. Hoy analizamos las ventajas de la soledad elegida y cómo capitalizarlas.

Cuando hablamos de soledad, es normal que las personas lo asocien a un sentimiento negativo. Es muy conocida la frase “no te cierres, habla con alguien”; si decides emprender un viaje en solitario no falta quien te dice “¿no tienes a nadie para que te acompañe?”; o los clásicos amigos o familiares que te recomiendan de forma regular tener una pareja. En la sociedad actual, es un tanto anómalo querer estar solo. Pero lo cierto es que cuando la soledad es una elección, los beneficios para la autoestima y la salud emocional son notables.

A diferencia de la soledad impuesta, cuando un individuo está en soledad por elección, disfruta de la libertad, de las elecciones que hace y de las satisfacciones que esto conlleva. No es una soledad que se asemeje a los elementos negativos de alguien que está solo pese a no querer, y entonces aparecen la tristeza y la frustración. Todo lo contrario. Más bien al contrario, si rodeados de gente queremos estar solos, la soledad elegida se vuelve una necesidad que de no satisfacerse puede terminar provocándonos malestar emocional. Por otra parte, la soledad impuesta también puede ser convertida en un desafío para el autodescubrimiento y el camino a la felicidad plena.

Es importante no confundirse. Hay personas que viven en una falsa soledad elegida, afirman que quieren estar solos, pero cuando surge la oportunidad de compartir sus vidas o aficiones con otro lo hacen y disfrutan aún más esos momentos que la propia soledad. Este tipo de individuos suelen presentar una sintomatología emocional parecida a la de los de la soledad impuesta, pero los niveles de angustia y frustración cuando no funciona son aún mayores.

Beneficios de la soledad elegida

Cuando la soledad es elegida, los beneficios son notables. Las consecuencias positivas ayudan a los individuos a sentirse altamente satisfechos con sus decisiones. Se avanza en el conocimiento personal y en el de los propios límites y preferencias. Un individuo que elige la soledad es plenamente responsable de su propia vida, que espacios desea compartir y cuáles no, y con qué personas. Suelen tener relaciones personales mucho más significativas y sinceras, con personas que le aportan algo interesante a cada una de las decisiones. Esto repercute de forma directa en la seguridad que tienen sobre si mismos.

Las decisiones que se toman no rinden cuentas a nadie, sienten que el éxito y el fracaso dependen pura y exclusivamente de su esfuerzo y eso permite que no haya reproches o reclamos dirigidos hacia otros. En definitiva, toman las riendas de su propia vida en todo el sentido de la palabra, y por eso tienen una mayor responsabilidad a la hora de tomar decisiones y hacer actividades. Las personas que eligen la soledad, son naranjas completas que la sociedad no puede convencer del discurso típico de la media naranja que nos espera en algún sitio para completarnos. Ya estamos completos, pero a veces no nos damos cuenta.

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