Decir que no en el trabajo puede resultar incómodo, sobre todo si temes decepcionar a alguien o parecer poco colaborador. La asertividad no consiste en imponerse: busca expresar con claridad lo que puedes asumir, respetando también a la otra persona. No garantiza que la petición desaparezca, pero facilita una conversación concreta.
La guía del NHS sobre autoestima y asertividad describe el derecho a decir que no y a tratar las propias necesidades con el mismo respeto que las ajenas. Adapta estas frases a tu puesto, convenio y responsabilidades.
Una fórmula breve para responder
Prueba esta secuencia: agradece o reconoce la petición + expresa el límite + ofrece una opción realista. No necesitas inventar una excusa ni justificarte durante varios minutos.
| Situación | Respuesta posible |
|---|---|
| Te asignan otra tarea y ya tienes prioridades | “Puedo hacerla. Ahora tengo A y B; ¿cuál quieres que posponga para darle prioridad?” |
| El plazo no es viable | “Con el tiempo disponible no puedo entregarlo bien mañana. Puedo enviarlo el jueves o preparar hoy una primera parte.” |
| Te piden quedarte fuera de tu horario | “Hoy no puedo alargar la jornada. Puedo revisar esto mañana a primera hora.” |
| No eres la persona adecuada | “No puedo encargarme de esa parte, pero quizá te ayude consultar a [equipo/persona responsable].” |
Si insisten, repite el límite sin entrar en una discusión
Puedes mantener un tono calmado y repetir la idea con palabras parecidas: “Entiendo que urge; hoy no puedo asumirlo. Si cambia la prioridad, dime qué tarea dejamos para después”. Si te falta información, pide tiempo: “Lo reviso y te confirmo a las 15:00”. La pausa es válida; evita aceptar algo antes de saber qué implica.
Antes de responder, aclara qué estás aceptando
- Pregunta por el resultado esperado, el plazo y qué trabajo actual se desplaza.
- Distingue una ayuda puntual de una carga que se repite y necesita acordarse.
- Si aceptas una parte, concreta alcance y fecha por escrito cuando sea útil.
- Ten presente tus obligaciones profesionales y los canales internos; poner límites no sustituye acuerdos laborales ni normas de seguridad.
Es normal sentir culpa o nervios al cambiar una costumbre. Esa sensación por sí sola no demuestra que hayas sido egoísta. Si el problema incluye represalias, acoso, discriminación o una sobrecarga sostenida, documenta hechos y consulta los canales internos, representación laboral o asesoramiento profesional apropiado; no tienes que resolverlo con una frase perfecta.
Practica con una petición pequeña
Escribe una situación real, el límite que necesitas y una alternativa que de verdad puedas cumplir. Ensaya la respuesta en voz alta. Después observa qué funcionó y ajusta el tono; el objetivo es comunicarte con claridad, no controlar la reacción de la otra persona.
Vídeo: practicar cómo decir que no
Psicólogos Madrid Centro Área Humana explica pautas generales de asertividad y cómo elegir cuándo poner límites. La situación laboral concreta puede requerir adaptar estas ideas.
Este artículo es información general y no sustituye apoyo psicológico, asesoramiento laboral ni la atención ante situaciones de acoso o riesgo.
Imagen destacada: Christina @ wocintechchat.com, Unsplash.







