Los psicólogos y el SECRETO PROFESIONAL, ¿cuándo se puede romper?

Los psicólogos tienen un secreto profesional que los exime de hablar sobre sus pacientes y lo que se conversa en la consulta. Sin embargo, este secreto profesional tiene límites. Muchas veces se habla acerca de este tipo de cuestiones en series policiales o en casos que resuenan en los medios. Por eso, hoy hemos decidido abordar la cuestión del secreto profesional de los psicólogos y en que situaciones de excepción puede ser desestimado.

Si bien la confidencialidad es uno de los valores más importantes de la consulta psicológica, hay situaciones en donde se debe romper para poder ayudar al paciente y abordar un tratamiento integral. ¿Cuáles son esas situaciones?

1. Abuso sexual o físico

El psicólogo está preparado para atender todo tipo de casos, pero aún así la experiencia en el consultorio es la que nos enfrenta realmente ante situaciones de este calibre. Existen casos más difíciles que otros, por eso el análisis de la intensidad del abuso sexual, físico o psicológico debe ser entendido desde un punto de vista externo a la terapia y sus objetivos cuando hay indicios de abuso.

El deber del terapeuta es investigar, indagar y recopilar información para saber si la situación de abuso es real. Dependiendo del país, la ruptura de la confidencialidad por fuera del ámbito de la familia del paciente está regulada. Si el profesional detecta signos de abuso reales, debe hacer la denuncia ante las autoridades competentes para que ellas pongan manos a la obra para detener la situación.

2. Pacientes con tendencias suicidas

Otra situación límite donde el terapeuta puede romper la confidencialidad. En este caso, si ningún miembro de la familia está enterado de las tendencias suicidas del paciente, está permitido avisar a hermanos, familiares o amigos cercanos. De esta forma se busca proteger la vida de personas que, en la mayoría de los casos, tienen estas tendencias por atravesar cuadros de depresión severa.

Aquí tienen mucha importancia los indicios de sentimientos negativos, desde la desesperanza y la pérdida de energía hasta cambios repentinos en las rutinas de alimentación, problemas para conciliar el sueño o directamente, descripción de pensamientos o actos suicidas.

3. Procesos judiciales

En estas ocasiones, donde el paciente es requerido por algún juzgado o institución de la justicia, el psicólogo está relevado de su secreto de confidencialidad para contarle a las autoridades aquello que les sea requerido. Este es el caso más habitual, ya que para no entorpecer una investigación el psicólogo está liberado de su secreto profesional.

4. Situaciones de riesgo

El último caso en el que un psicólogo puede romper el secreto profesional es cuando hay una situación de riesgo. Si hay una situación que pone en riesgo la vida del paciente, o de cualquier otra persona, obligan al psicólogo a romper el secreto profesional. Esto es independiente de su ocurre en el marco de un proceso judicial.

Estas excepciones son las que permiten al psicólogo posicionarse siempre de cara a la defensa de la vida y del entorno. Una paciente que puede resultar en un peligro para sí mismo, o para terceros, debe poder ser contenido en los ámbitos adecuados. En ese caso, el psicólog tiene acceso a información privilegiada que puede ser la clave para evitar tragedias.

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