5 pasos para empezar a cambiar tu vida y arrancar de nuevo

Siempre tendemos a sentir que desprenderse de viejos hábitos y retomar con nuevos mas útiles y motivadores puede ser algo confuso. En algún momento de nuestras vidas se nos ha cruzado `por la cabeza la idea de cambiar. Ya sea por algún sentido de culpabilidad hacia nuestras acciones o porque tomábamos decisiones equivocadas llevándonos a realizar cosas que no deseamos.

Vida

Si bien el cambio es algo normal tanto en los seres humanos como en la naturaleza, no siempre es fácil. Ciertas experiencias pueden llevarnos a la conclusión que queremos cambiar nuestras vidas. Transformarse es un proceso del individuo que comienza por uno mismo, nosotros somos los principales actores en nuestro proceso de cambio. Pero a veces sucede que nuestras creencias, experiencias pasadas, o hasta el miedo, interfieran en la transformación que tanto deseamos.

¿Cómo cambio mi vida para mejor?

1. Conocernos

En las transformaciones de base siempre el primer paso es entrar en contacto con quien es uno mismo. Saber que se quiere, que se desea, con cuales cualidades contamos. Perfilar cual es el camino que elegimos seguir. Esto solo puede llevarse a cabo mediante la autorrefleccion y el autoconocimiento.

2. Encontrar nuestro propósito

Una vez que ya meditamos sobre nosotros mismos debemos someternos a la tarea de encontrar cual es el propósito que uno tiene en la vida. Tener un objetivo es la clave vital para mantenernos motivados y disfrutar del camino mientras perseguimos la meta.

3. Sé tu principal motivación

Para que todo lo anterior funcione establecimos que es primordial conectar con uno mismo, por eso planteamos como primer paso conocerse a fondo. Suele suceder que a veces pensamos que queremos un cambio pero es la opinión de terceros lo que nos influye para creer que aquello que nos desean imponer es lo que nosotros queremos. El objetivo siempre debe ser puramente genuino, sino será muy difícil llevar a cabo la transformación.

4. Planificar, planificar, planificar

Luego de calmar nuestra cabeza y definir nuestras metas claramente y por nosotros mismos, es necesario planificar el cambio. Si es necesario incluso anotarlo en un papel o agenda para que de esta manera sea más fácil de visualizar y debamos hacer menor esfuerzo a la hora de traerlo a la mente cuando nos haga falta. Es fundamental además de las metas a largo plazo, planificar cuidadosamente logros a corto plazo, ya que es una de las mejores maneras de mantenernos motivados y no olvidar nuestro compromiso.

5. ¡Fuera incertidumbre!

Salir de la zona de confort puede provocar cierto grado de ansiedad en gran medida por el miedo a lo que no sabemos. El cambio puede producir temor si no tenemos la confianza suficiente en nosotros mismos. Es por eso que debemos analizar los riesgos de forma analítica y con calma. Aceptar que podemos fallar también es positivo, lo cual no implica que debamos dejar de intentar o rendirnos si las cosas no salen como esperábamos. La clave es estar preparados para superarnos y levantarnos más fuertes luego de la caída.

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