Sordera y salud mental: qué relación existe entre ambas

La sordera y los problemas de audición inciden directamente en la calidad de vida de todas las personas que padecen estas dolencias. En este artículo en concreto revisamos la especial relación existente entre la sordera y la salud mental. Sigue leyendo para conocer cómo incide la sordera en la salud mental, según los expertos.

La relación entre la sordera y la salud mental

Son varios los estudios que evidencian que la sordera incide directamente en la aparición y en el agravamiento de diferentes problemas de salud mental. De hecho, tal y como nos han explicado los profesionales de la audición de Audicost, son cada vez más los profesionales de la salud mental interesados en conocer la situación real que viven las personas sordas o con problemas auditivos en relación a la salud mental.

Según las investigaciones llevadas a cabo por reconocidas instituciones en este ámbito, las personas con problemas auditivos o sordera que no usan ayudas auditivas cuentan hasta con un cincuenta por ciento más de probabilidades de desarrollar enfermedades mentales como la depresión o la ansiedad, en comparación con las personas sordas o con problemas auditivos que sí utilizan audífonos u otras soluciones auditivas para poder escuchar mejor.

Según diversos psicólogos especializados en este campo, la hipoacusia es un problema que puede suponer el desarrollo de fobias sociales, que más tarde se transformen en trastornos obsesivo compulsivos o de personalidad, así como trastornos de estrés post traumático y otros tipos de ansiedad.

Ahora bien, aunque la hipoacusia no es el único factor determinante en los cuadros de depresión, también puede ser una condición que agrave ciertos problemas psicológicos si confluye con otros factores a nivel familiar, social o individual.

sordera y salud mental

La importancia del uso de audífonos

De esta forma, los expertos recomiendan encarecidamente a todas las personas que presenten problemas de audición que acudan a un centro especializado en audición para que puedan recomendarles la mejor solución auditiva para evitar la exclusión y el desarrollo de este tipo de problemas a nivel mental, así como para mejorar su calidad de vida. Si el problema de las personas que no se deciden a empezar a usar audífonos es el alto coste de estos, es importante conocer que existen ayudas a nivel de comunidades autónomas para su adquisición que permitirán a cualquier persona, incluso a aquellas que cuentan con recursos limitados, el volver a disfrutar de una buena audición.

Por otro lado, si el problema radica en que estas personas no quieren reconocer ni que nadie más sepa que no escuchan bien, es fundamental valorar que, como vemos  en este post, en la actualidad podemos encontrar todo tipo de audífonos invisibles especialmente discretos y compatibles con todo tipo de peinados, que pasarán desapercibidos mientras permiten a estas personas mejorar su calidad de vida al mejorar su audición de forma rápida y segura.

Más datos sobre la relación entre salud mental y sordera

Del mismo modo, continuando con la relación entre sordera y salud mental, varios investigadores enuncian también que los pacientes que no pudieron aprender a hablar y que no han conocido nunca cómo son los sonidos antes de adquirir la sordera (denominados sordos prelocutivos), cuentan con más probabilidades de ser diagnosticados en el futuro con trastornos adaptativos, de personalidad, de comportamiento o de somatización. Ahora bien, cuentan con las mismas probabilidades de sufrir otros problemas mentales como los trastornos de personalidad paranoides o la esquizofrenia que los sordos postlocutivos, que sí han escuchado alguna vez sonidos antes de adquirir la sordera.

De esta manera, según estos estudios, la prevalencia de las alteraciones a nivel mental entre la población con problemas auditivos es bastante mayor, en todas las franjas de edad, que la prevalencia para los mismos trastornos en la población general. Entre las causas de esta mayor prevalencia podemos encontrar las dificultades de interacción, al no poder escuchar de manera eficiente al resto de la sociedad, las carencias en los vínculos con los padres y madres, ya que el noventa por ciento de los niños y niñas con sordera tienen padres oyentes que en muchos casos no son capaces de relacionarse de manera eficiente con ellos. También son algunas de estas causas la sobreprotección parental, las dificultades a nivel laboral y los malos resultados a nivel educativo, los errores de diagnóstico y la ausencia de atención especializada para tratar los problemas auditivos.

Conclusiones sobre sordera y salud mental

Existen otros estudios sobre el tema que evidencian que la población con problemas auditivos suele tener una mayor prevalencia a la aparición de algunos estados psicológicos concretos como la ansiedad, la angustia, la soledad o la depresión. Ahora bien, cabe reseñar de nuevo que los problemas auditivos no son la causa directa de estos estados, sino que simplemente suponen una barrera comunicativa que provoca algo más de aislamiento y agrava estos estados de salud mental, junto con la falta de adaptación de estas personas en los casos en que no cuentan con los medios adecuados para tratar sus problemas de audición.

En conclusión, resulta fundamental tener en cuenta que para disminuir la incidencia de alteraciones a nivel de la salud mental entre personas sordas será muy importante atacar este problema desde su raíz: trabajando en mejorar a nivel educativo, de accesibilidad, promoviendo el aprendizaje de la lengua de signos a toda la población en general, animando a las personas con problemas auditivos a que busquen solucione adaptadas a sus necesidades y recursos y fomentando la sensibilidad con las personas con problemas auditivos en todos los ámbitos de la sociedad.

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